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jazz
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Mingus
Ah Um
En el jazz, a modo de retrospectiva, de poco serviría cotejar la posición de los astros del año 1959, pero la constelación de discos de música negra producidos en ese año, aún hoy resulta fulgurante: Kind of Blue de Miles Davis, Giant Steps de John Coltrane, The shape of jazz to come de Ornette Coleman, Time Out de Dave Brubeck. Cualquier neófito que comenzara su colección por aquí podría darse por satisfecho, pero se trataría de un cuadro musical fallido si no estuviera entre ellos un superlativo disco de ese maravilloso año: Ah Um, de Charles Mingus. La obra maestra del bajista, compositor y ocasionalmente pianista, ahora se edita finalmente en Argentina, en versión remasterizada y con 3 bonus tracks. Pocos discos en la historia de jazz (de la historia de la música toda) tienen un comienzo más incendiario: del arrollador Better Git It In Your Soul (algo así como “más te vale que lo lleves en tu alma”) con sus influencia gospel, el uso de aplausos, y los desaforados `Oh Lord´, `Aleluya´ y `Oh Yeah´ aullados por Mingus desde su bajo, pasando por el elegíaco Goodbye Pork Pie Hat (un homenaje al saxofonista Lester Young que había fallecido semanas antes del lanzamiento del disco), hasta llegar al imparable Boogie Stop Shuffle. Tres composiciones originales de Mingus que abren el álbum y se suceden sin aliento, encrespadamente, a cargo de un original septeto compuesto por dos saxos altos, un tenor, bajo, trombón, batería, piano, y clarinete en el tema Pussy Cat Dues. En Ah Um, además, se encuentran clásicos como Fable of Faubus, llamada así por un gobernador racista de Arkansas, en la que se luce Mingus como el gran activista de la injusticia racial que siempre fue; Bird Calls en homenaje a Charlie “Bird” Parker y su delirante comienzo imitando “llamados de aves” (muchos años antes del Conference of the birds de su colega Dave Holland) y Self-Portrait In Three Colors (que presagiaba la primera oración de la autobiografía de Mingus: “En otras palabras, yo soy tres”) creada (y finalmente no usada) para “Shadows”, el jazzeado e imprescindible film de John Cassavetes, genio de la improvisación pero en el cine, que retrataba las relaciones interraciales de su época. Hay que destacar la genial e hipnótica portada, del pintor
Leonard Fujita, director de diseño de Columbia Records durante
los 50s, también creador de la excelente tapa de Time Out de
Brubeck. Nicolás Pichersky |
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