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El Terceto Desestructura, descontractura. Ciento por ciento creatividad. Música que resiste, irreductible a las "leyes del mercado." Su numen anida en la libertad de su práctica. Ejemplo de síntesis dialéctica, que traza su recorrido de lo universal a lo local y de lo local a lo universal. El Terceto es un ave con dos alas expertas y vigorosas. Hernán Ríos al piano y Norberto Córdoba en el bajo y un enorme corazón que late en la batería de del entrañable maestro Norberto Minichillo. Minichillo es factotum. Noble ladrillo, de buena argamasa, bien cosido. Eficaz y honesto como un carpintero que sabe clavar clavos con dos golpes de martillo. Voz argentina paradigmática. En él cohabitan Yupanqui y Goyeneche. También se anima con cancioneros de otros pagos, para ejemplo de ello, se le anima a "Dindi" que de clásica y hermosa canción romántica transmuta en íntima y dolida confesión existencial dejándonos la sospecha de que en algún lugar Jobim chupa su eterno cigarro y sonríe. En el Terceto hay comunión, felicidad en el arte es tempestad cromática con briosos crescendos y adagios sabiamente combinados, sobre los cuales Minichillo canta, dice, glosa las canciones con unas pocas líneas, como el pintor que firma al pie de la tela que termina de pintar. Inapreciable aporte a la cultura argentina. El Terceto, refrenda que ya no es menester viajar a la diezmada N. York para escuchar la mejor música y en este particular cabe destacar con especial énfasis la labor que sin desmayo realizan los gauchos de Radiomontaje quienes con obstinada perseverancia vienen realizando este "notable" ciclo de Viernes de Jazz el cuál también puede ser considerado un lugar de resistencia a la prepotencia y a la vulgaridad, al mercado y a su nefasta lógica. Para ellos todo mi agradecimiento. Y para aquellos que no estuvieron... que lástima... se perdieron un hecho artístico trascendente. Pablo Gauna. |
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