| Con
el agua en la boca
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Reportaje
a Juan Jose Saer
por Andrea Stefanoni y Damián Lapunzina -
Fotografías de Pablo Mehanna |
Mañana
de lluvia en Buenos Aires, un día más que propicio para
entrevistar al autor de Cicatrices, Nadie nada
nunca, Glosa, La ocasión
y Las nubes, entre otros. El escritor argentino reside
en Francia desde el año 1968, donde da clases en la Facultad de
Letras de la Universidad de Rennes, también escribe artículos
para diferentes periódicos. Sus mañanas en París
son tranquilas, se levanta a eso de las nueve y sale a caminar. Siempre
por la sombra - explica Saer- Vuelve a casa, y después de almorzar
se queda un rato en su sofá mirando por la ventana. Cumple con
un ritual demasiado sencillo para un gran escritor: antes de sentarse
a escribir toma un café con un pedacito de chocolate se sienta
en un sillón y mira por la ventana"y así se va creando
poco a poco el momento para comenzar a escribir" ,"no he tenido
métodos de trabajo sino más bien periodos diferentes".
"En una época escribía todo el tiempo, ahora eso no
es posible, porque ya no tengo tanto que decir" . La ironía
es también uno de sus rasgos claves.
¿Qué
piensa de las entrevistas?
Me resigno a ellas. Tengo que hacer eso para que el editor me pague el
hotel, me trate bien , me invite a comery ademas es verdad que eso ayuda
un poco para la venta. A veces salen cosas interesantes en las entrevistas
y otras no. Depende del entrevistador, a veces pueden ser muy deprimentes,
porque uno siente que el trabajo que ha hecho no aparece valorado, o puede
haber una serie de malentendidos sobre el trabajo, pero me han hecho muy
buenas entrevistas a lo largo de todos estos años, en las cuales
he aprendido cosas sobre mí mismo, he elaborado cosas que de otra
manera no hubiese elaborado jamás, gracias a las preguntas que
me hacían.
¿Cicatrices, esa historia en cuatro visiones, en cuatro
secuencias, está inspirada en algún hecho en particular?
Cicatrices la escribí en veinte noches. Está inspirada en
un hecho real, la escribí en 1967 cuando tenía 29 años
y hacía como siete años que la quería escribir. Trabajaba
como periodista en tribunales y esta historia me había llamado
mucho la atención, un hombre que había matado a su mujer,
ex dirigente sindical, medio borracho... me había impresionado
la noticia y unos años más tarde estuve en el estudio de
un amigo abogado y me mostró las fotos del tipo, de la mujer muerta,
y del lugar en que la había asesinado, todo eso me produjo una
fuerte necesidad de escribir esa historia que fue escrita en cuatro partes
con la tentativa de hacer un libro en el cual hubiese una estructura circular
que fuese englobando todas las partes. Un amigo me dijo un día
que Cicatrices tiene forma de embudo y me pareció buena la imagen.
En un determinado momento se habla del círculo y del espiral, para
Goethe la realidad es un espiral, y en un momento uno de los personajes
dice: no, no es un espiral, es un círculo. Para Goethe es un espiral
ascendente, era un optimista, y el personaje del libro tiene una visión
menos optimista del mundo.
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Para admirar a un escritor hay que merecerlo, no se puede
admirar a Shakespeare y escribir como Paulo Coelho, lo dijo usted . También
hizo referencia a una declaración de Coelho donde el escritor brasilero
decía que admiraba a Borges y a Jorge Amado...
Claro! Y dije que uno de los dos tenía que protestar. Si a Coelho
le gustan los dos hay algo que falla en su juicio estético, es
una manera de involucrarlos a ambos en una estética que es totalmente
inexistente, es imposible. A mi me gusta Borges, pero no me gusta Jorge
Amado aunque es una persona estimable y generosa, pero su literatura evidentemente
es un poco folklórica. Al principio era una literatura de protesta
social y después dejó de serlo, perdió ese dramatismo
social y se transformó en una especie de cultor del color local
de Bahía, del cual yo desconfío, nunca estuve en Bahía
pero yo desconfío de todo el color local. Aquí en Buenos
Aires el color local es el tango, me tiene harto, me dan ganas de vomitar
cuando veo bailarines de tango, y eso que me gusta mucho el tango, pero
se ha transformado en una especie de cosa estilizada para turistas. A
mi me gusta Borges y no me gusta Amado.
Otro caso similar
es el de Mario Vargas Llosa , él dice que su autor preferido es
Flaubert, yo no veo absolutamente nada ni en la obra, ni en la vida, ni
en las opiniones que pueda provenir de Flaubert. En los métodos
de escritura de uno y de otro, es ahí donde hay que juzgar a un
escritor, en la concepción de la novela es totalmente diferente.
Uno hace novelas enormes, mamotretos comerciales que son cada vez peores,
y el otro tenía la religión del "Buen Gusto" (
) la palabra justa, decía que en una novela una palabra no puede
ser cambiada porque cambia todo el sentido de la novela. Escribió
muy pocos libros y cada uno de esos libros era una aventura nueva que
empezaba y abría un camino nuevo para la narrativa. Son todos libros
muy diferentes que lo único que tienen en común es el estilo
inimitable de Flaubert cuya música basta con cerrar los ojos para
escucharla inmediatamente. Él probaba sus prosas en voz alta, a
la noche, solo, para ver si funcionaba. No podemos decir lo mismo de (Mario)Vargas
Llosa cuya prosa siempre está hecha con gran rapidez para poder
llegar a las mejores ventas lo antes posible, para no retrasarse. Parece
que ahora ha hecho declaraciones contra Kirchner, es ese tipo de lacayos
que se anticipan siempre a los deseos del amo.
Ya había existido un entredicho cuando Vargas Llosa
declaró que había que perdonar a los militares en nombre
de la democracia...
Si, él dijo eso y que todo el pueblo argentino estaba comprometido
con lo que pasó. Jamás perdería ni cinco minutos
en contestarle. Nunca leo sus artículos, ni las posiciones estéticas
de Paulo Coelho, ni de Isabel Allende, no me interesan ese tipo de personajes,
a los que les deseo la mayor cantidad posible de ventas y de años
de vida naturalmente, además son lo bastante astutos como para
no meterse en cosas en las que no se tienen que meter, en cambio Vargas
Llosa, tal vez sea un mérito de su parte ese empecinamiento en
opinar sobre todo, es un opinador profesional, y siempre opina mal.
Alguna vez dijo usted, "uno escribe para desconocidos"
a pesar de eso hay algún lector, imaginario o real, que le gustaría
que le devuelva algo de sus novelas, algún comentario, una crítica...
Cuando uno es joven hay muchos autores que uno quisiera que lean sus libros.
Me hubiese gustado que todos esos personajes extraordinarios, legendarios
que eran para mi los grandes escritores hubiesen podido leer mis libros,
uno escribe para ese tipo de lectores que son imaginarios, son modelos
de lectores, que tal vez no sean buenos lectores, cada autor tiene su
propio sectarismo estético que le permite existir como autor. Una
obra literaria está hecha a base de muchas aperturas pero también
de muchos dogmatismos, muchas cosas cerradas, muchos rechazos, para poder
existir. Yo tengo la suerte de haber encontrado a un lector como esos
que nos hemos hecho amigos, es Alain Robbe Grillet quien leyó mis
libros y me tiene una altísima estima, a veces un poco exagerada,
y es un personaje realmente extraordinario, de una inteligencia fuera
de serie, tiene ochenta y un años y una vitalidad increíble.
El próximo año vamos a venir a Buenos Aires a dar conferencias.
Tener el juicio que ha emitido él varias veces sobre mi obra, no
me asegura de nada, pero es un placer. Otros escritores como Ricardo Piglia
que es de mi generación con el cual tenemos muchos puntos de contacto,
todas esas lecturas me reconfortan, me permiten seguir escribiendo, seguir
trabajando.
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¿Está
escribiendo algo ahora?
Estoy escribiendo una novela que se llama La grande, probablemente salga
a finales del año que viene o a principios del 2005. Es una novela
larga, entonces hay que andar con pies de plomo para que todo quede más
o menos bien.A lo mejor me digo que es una novela de más que estoy
escribiendo no?, pero a la vez, de todos modos no puedo estar sin escribir
y esta novela estoy tratando de hacerla como todas las otras, con el mismo
cuidado, las mismas dudas, la misma incertidumbre.Y tratando de hacer
algo bueno. Para mi una buena novela es como un objeto mágico que
irradia un montón de cosas, no solamente es una lectura edificante,
es un objeto que irradia infinidad de cosas.
Onetti dijo: la literatura es mentir bien la verdad...
Si, es una linda manera de describir la paradoja de la ficción.
Onetti ha reflexionado sobre la ficción en sus propios libros a
pesar de que no escribía ensayos y por ahí salía
con una guarangada cuando hablaban de crítica, sin embargo cuando
leemos sus libros, particularmente La vida breve o El astillero vemos
que hay una profunda reflexión sobre el alcance del relato, de
la ficción, de la representación, en ese sentido La vida
breve es un libro totalmente pionero y novedoso no solamente en la lengua
española, yo casi diría del siglo XX , ese tratamiento de
ficciones superpuestas, una dentro de la otra como una especie de cajas
chinas, eso solo se encuentra en el renacimiento, en el barroco. Esa frase
me parece excelente, es una manera que tiene Onetti de resumir esa paradoja
que es la paradoja de la ficción. Yo siempre digo que las razones
por las que creemos en una ficción son idénticas a las que
creemos en un Dios, creemos en un Dios porque su existencia le da un sentido
el mundo, le da una estructura, y la ficción hace lo mismo, estructura
el mundo, un mundo que está hecho a base de experiencias inconexas,
fragmentarias, dispersas, la ficción las reúne en un modelo
que no significa sino que irradia un sentido múltiple, como que
tornasola, como que el sentido está ahí, lo intuimos y de
pronto se apaga, de pronto reaparece, de pronto deslumbra, hay una luz
fluctuante, la lucidez y la luz vienen de la misma raíz, la lucidez
mental y la luz que nos alumbra, eso es la ficción, exactamente
lo mismo que pasa cuando creemos en Dios,le da un sentido al mundo , una
finalidad.. yo prefiero creer más en las ficciones que en Dios.
Pero respeto las creencias si no me la quieren imponer.
Usted es un hombre que trabaja con palabras, si tuviera que
elegir una, ¿cuál sería?
Se me ocurrió una, y tal vez esa palabra le dé un sentido
a muchas cosas de mi vida, se me acaba de ocurrir en este momento, la
palabra es agua, de pronto me doy cuenta mis dos hijos , que tiene diez
años de diferencia la primera palabra que dijeron fue agua, pero
la dijeron en italiano los dos o en latín "aqua". También
el agua, yo soy asmático, y estoy todo el tiempo dándome
aire, y el agua es el primer elemento que se dispone para calmar esa deficiencia
de la oralidad, pero al mismo tiempo se transforma en una especie de metonimia
de todo aquello que pasa por la boca. Eso podría definir bastante
mi vida, si nos ponemos a pensar en todo lo que pasa por la boca y todas
las cosas que hacemos con la boca y como el agua está presente
en todo eso.
Usted
propone un mapa de lecturas, Di Benedetto, Juan L. Ortiz...
Mi próximo
artículo será sobre Juan L. Ortiz, -porque yo escribo artículos
en los diarios para ganarme la vida- se cumplieron veinticinco años
de su muerte y por primera vez tengo la total convicción - digo
por primera vez porque me he separado afectivamente de él después
de su muerte y he podido verlo objetivamente- tengo la total convicción
de que Juan L. Ortiz es el más grande poeta argentino del siglo
XX sin la menor duda, solo podemos equipararlo con Lugones o con Borges.
La lección extraordinaria de Juan L. Ortiz es que es el antimercado
por excelencia y sin embargo se ha impuesto como un hito esencial de la
literatura argentina, iría mucho más lejos y hablaría
de la lengua española. Si uno empieza a ver la historia de la literatura
argentina - y río platense- vemos que a partir del siglo XIX se
confunde con la literatura de la lengua española, es obvio que
decir que Juan L Ortiz es el más grande poeta no es posible porque
hay poetas tan grandes o más que él, como Cesar Vallejo,
Pablo Neruda, el mismo Juanele Ortiz dijo que Cesar Vallejo es el más
grande poeta de lengua española del siglo XX, y no quisiera contradecirlo.
Insisto
¿ por qué esos autores? ¿para compartirlos? ¿para
sacarlos del ocultamiento?
También
hay una guerra... estética, que debe resolverse. Un conflicto que
debe resolverse, creo que la teoría más idiota que ha sido
forjada por la crítica en los últimos años es la
teoría del canon, porque parece una cosa fija, además es
disparatado el canon del señor Bloom porque... en fin, no vale
la pena entrar en detalles.
En toda su obra hay una imagen muy fuerte de la amistad, está
muy presente en sus libros, hay relaciones muy fuertes entre sus personajes...
Yo valoro mucho la amistad, incluso en las relaciones amorosas también,
porque las relaciones amorosas no bastan con que sean pasionales, también
tiene que haber amistad en ellas, porque es una manera de hacerla durar
y pasar por diferentes etapas. También tengo una relación
de amistad con mis hijos. La amistad es esa relación de equilibrio
que se establece entre dos personas de cualquier sexo en la cual prevalecen
menos los instintos de posesión, nos da la capacidad de vivir afectuosamente
esa relación pero en un clima de libertad mutua, de crédito,
de confianza. Con mis buenos amigos nos divertimos mucho a costa de nosotros
mismos también. Las teorías sobre la espiritualidad, el
amor y la amistad, a pesar de que yo tengo una posición materialista
muy marcada, casi deliberada, no son totalmente equivocadas. Evidentemente
el amor y la amistad pueden ser misterios en el sentido religioso del
término. Porque de esta horda salvaje, violenta, sangrante, carnívora,
destructora de pronto aparecen esas flores que salen como de la podredumbre,
del pantano, esas flores frágiles, delicadas, que son el amor y
la amistad. Podríamos atribuirle a ellas un origen divino, podemos
concebirlas como un misterio, no rechazo esa idea, no la desprecio, pero
no la uso para mí, yo prefiero concebirla mejor como una de las
tantas posibilidades a las que el hombre y los animales - recuerden el
Martín Fierro: aprendan de la cigüeña este gesto de
ternura- pero también el cocodrilo se come a sus hijos, y muchos
humanos también los devoran de manera simbólica y en algunos
casos, totalmente literal.
A José Saramago le preguntaron en una entrevista en
Buenos Aires si había imaginado un epitafio y respondió:
aquí yace, indignado, José Saramago. ¿Pensó
en alguno usted?
(Risas) No, por ahora no, Saramago estará más cerca... de
todos modos yo no quiero tener tumba ni epitafio, quiero ser quemado y
que mis cenizas sean dispersas dónde quieran, las pueden tirar
a la basura si quieren, no porque piense que no valgo nada, sino que en
cualquier lugar donde las tiren van a retomar la molienda universal de
la materia y algún día volveré a este mundo, quizás,
según la teoría del eterno retorno de Nietzsche, pero esta
vez transformado en Paulo Coelho, lleno de dinero (risas).
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