| Cuando
el amor es una cuestión de dificultad |
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por
Mariela González Rosso |
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El libro de ‘Los amores difíciles’ de Italo Calvino es una
antología de cuentos cortos en donde el denominador común es el
tema sentimental, pero ojo, sin caer en sentimentalismos. Allí podemos
encontrar historias de parejas de diversas condiciones y muchas veces desparejas
que dejan al descubierto una historia de amor que podría funcionar pero
que por no cuajar el vínculo que en un principio las une, se esfuma y
no logran ir más allá.
Solo necesitan un roce, una mirada, una palabra para que simplemente ocurran,
se den y se desate la pasión más profunda. Y repito que no hablo
específicamente de lo cursi, sino que son narraciones vinculadas a la
pasión, al romanticismo en su máxima expresión. Lo que tienen
en común todas ellas es que finalmente terminan en fracaso, puesto que
por un motivo u otro, no prosperaran. Y lo interesante de este libro es justamente
la dificultad de comunicación de las personas que deja en manifiesto,
en un mundo que todo lo pone a su alcance. Solo hay que saber mirarlo…olerlo… tocarlo…
Entre los cuentos uno de los que destacaría es “Aventura de un lector”,
porque es una preciosa descripción de un hombre cuyo amor por la lectura
hace que no abandone a su libro ni cuando está delante de la aventura
de su vida. La narración es muy simple y llena de cosas que nos podrían
pasar a nosotros cualquier día, en cualquier lugar, con una escritura ágil
que nos va adentrando en el mundo de cada personaje.
Otro que particularmente me gustó es “La aventura de un automovilista”,
que es, sencillamente, genial. Calvino deja clara su brillante narración
en un juego de idas y venidas muy humorísticas con un punto desopilante.
Y como dejar afuera al primer cuento del libro, “La aventura de un soldado” en
donde un peligroso juego de seducción se apodera del viaje en tren de
un soldado. La sensualidad embriagada de buena escritura nos deja escenas cinematográficas
como: “adelantó una mano temblorosa como una gallinita, hacia el
pecho de ella, grande y un poco abandonado a su peso…”.
Al final, Calvino suma a estas pequeñas delicias, otros dos relatos largos,
exquisitos por cierto…..’La hormiga argentina’ y ’La
nube de smog’. Ambas narran situaciones que nos ponen a prueba, ambas hablan
de excesos (de hormigas y de smog o polvo), y ambas tienen, también, un
cierto toque kafkiano, puesto que cuando no hay invasión de hormigas,
la hay de polvo.
Algo para notar es que
todas estas historias tienen la característica
de ser entre cómicas y amargas, como la vida misma. Sino diganme ¿a
quién no le han pasado cosas como las que aquí se explayan? ¿Quién
no ha corrido junto a su amor después de una pelea? ¿Quién
no se ha vuelto loco al ver a un chico o una chica guapa en la playa tomando
sol? ¿Quién no ha fantaseado con tocar a su acompañante,
aunque sea mediante un roce, durante un viaje en tren? ¿Quién
no se ha visto deslumbrado por alguien mientras iba a esquiar por ejemplo? ¿Quién
no ha tenido hormigas en su casa? ¡Por Dios! Todo, todo recuerda a momentos
que saben a vividos. Y que si bien, aún no han sido vividos, por lo
menos tenemos la impresión de que van a ocurrir alguna vez en la vida.
Porque la vida es eso, inmediatez, momentos inesperados, transformación,
llanto, risa… vivirla, beberla, fumarla, sentirla… ser vida.
Después de esto, ¿quién se anima a decir que estos son “amores
difíciles”?.
por Mariela González
Rosso
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