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PERROS
QUE CANTAN de
Colum Mccann |
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por Juan Manuel Caravello |
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¿Qué tan lejos podemos ir dentro de una foto?
¿Hasta donde podemos llegar en ese making of? No reduzcamos, amigos,
el concepto de foto a ese rectangulito de papel impreso o virtual. Muchas
veces la foto la vemos por la ventana del colectivo, por la calle, desde la
escalera del subte y a partir de allí imaginamos la historia de los
protagonistas.
Pero empecemos por el principio: la novela de la que hablamos se llama Perros
que cantan y su autor es Colum Mc Cann, el protagonista realiza este viaje
tantas veces hecho por nosotros, el que va de la imagen a la historia, de
lo visible a la memoria.
La novela transcurre en dos tiempos: el de hoy con un protagonista de treinta
y pico volviendo a su pueblo, visitando a su anciano padre; y el del ayer
en donde aparece el pasado, la protohistoria de esta familia. La gran ausente
es la madre, incluso cuando aparece lo hace indirectamente: el padre era fotógrafo
y es a través de sus fotos que la vemos. De modo que la visión
más cercana que tenemos de la madre/esposa son reflejos como en la
caverna platónica. Un viaje, anterior al tiempo de la historia, recordado
dentro de ella, en el que Conor Lyons busca señales de una madre ausente
aporta más señales, otras visiones, diferentes partes del personaje.
Lejos (cosa que agradecemos) de la desmedida ambición de una larga
saga familiar, en la que los personajes se nos mezclen y nos olvidemos los
nombres, como nos tienen acostumbrados algunos escritores contemporáneos
que creen que hay que ser anchos para ser profundos; Mc Cann se centra en
tres o cuatro personajes, como una navaja trabajosa, hace un surco y trabaja
en él profundizando, buscando órganos vitales, sin perder el
tiempo en digresiones superficiales.
“Volví andando a casa bajo la manta vieja de la noche, la nieve
reflejando el mundo desde el suelo, y al llegar a la cabaña saqué
mi álbum de fotos y lo hojeé. Había adquirido la costumbre
de mirar ese álbum.”
La relación entre el padre y la madre, entre la madre y su amiga poeta,
entre el padre y el hijo, entre el hijo y su prehistoria. Cuando enfoca hacia
atrás muestra su búsqueda a través de las fotos de reencontrar
a la madre perdida, de entenderla, y cuando vuelve al hoy el intento es de
reencuentro con su padre, presente pero más ajeno que la sombra de
las fotos maternas.
Perros que cantan es una novela atravesada por caminos en llamas, sucia con
las cenizas de una memoria fragmentaria, iluminada por los flashes de una
foto sacado hace mucho tiempo.
Juan Manuel Caravello
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